viernes, 26 de octubre de 2007

Los niños y la televisión

El mirar televisión es uno de los pasatiempos más importantes y de mayor influencia en la vida de niños y adolescentes. Los niños en los Estados Unidos miran la televisión durante un promedio de tres a cuatro horas al día. Para el momento en que se gradúan de la escuela secundaria habrán pasado más tiempo mirando televisión que en el salón de clase. Mientras la televisión puede entretener, informar y acompañar a los niños, también puede influenciarlos de manera indeseable.

El tiempo que se pasa frente al televisor es tiempo que se le resta a actividades importantes, tales como la lectura, el trabajo escolar, el juego, la interacción con la familia y el desarrollo social. Los niños también pueden aprender cosas en la televisión que son inapropiadas o incorrectas. Muchas veces no saben iferenciar entre la fantasía presentada en la televisión y la realidad. Están bajo la nfluencia de miles de anuncios comerciales que ven al año, muchos de los cuales son de bebidas alcohólicas, comidas malsanas (caramelos y cereales cubiertos de azúcar), comidas de preparación rápida y juguetes.

El mirar demasiado tiempo la televisión puede tener consecuencias tales como sacar malas notas en la escuela y el sobrepeso debido a la falta de ejercicio. Constantemente perciben violencia, lenguaje soez, sexualidad explícita, estereotipos de raza y género, así como el abuso de drogas y alcohol son temas comunes en los programas de televisión. Tan sólo hay que darle al botón de encendido a la hora de la merienda, cuando los niños han vuelto del colegio, y el resultado es que programas de cotilleo y telenovelas son prácticamente la única opción.

Los jóvenes impresionables pueden asumir que lo que se ve en televisión es lo normal, es seguro y es aceptable. Por consecuencia, la televisión también expone a los niños a tipos de comportamiento y actitudes que pueden ser abrumadores y difíciles de comprender.



La solución pasa por que los padres controlen lo que ven sus hijos, dialoguen con ellos y escojan programas con contenido adecuado a su edad, además de limitar el tiempo de consumo así como no permitir que hagan los deberes frente al televisior por la desconcentración que eso les supone.
De esta manera utilizarán la televisión de una manera positiva.


(Basado en el artículo de la web educar.org, Los niños y la televisión: http://www.educar.org/articulos/television.asp )

domingo, 14 de octubre de 2007

Periodismo y cooperación

El último día de clase, Luís Bruzón (periodista) vino a hablarnos de Guatemala y de los proyectos de cooperación que allí se están realizando.

En ese país existe una realidad negativa que hay que modificar para conseguir mejores condiciones de vida para sus habitantes, y los periodistas también podemos ayudar de otras maneras además de denunciando su situación.
En Guatemala existe un contraste social muy grande (como en tantos otros países pobres) el 65% de la población es indígena y pobre, los demás son los ladinos (latifundistas), y estan en conflicto armado. El mayor ingreso del país son las remesas que envían los emigrantes desde Estados Unidos.

Lo principal que se quiere conseguir es la cooperación municipal. Para consolidar la democracia se debe conseguir la descentralización, porque así la ciudadania accede más fácilmente al gobierno.
Otro aspecto importante, es tener en cuenta las necesidades reales de la población. Por ejemplo la población adulta ya no necesita tanto la alfabetización, como aprender un oficio.
Hay que crear un estado nuevo, porque no hay seguridad jurídica, se discrimina ala mujer y a los indígenas, y además la carga tributaria es baja (lo que conlleva una baja cobertura sanitaria), porque debido a la corrupción las clases altas no pagan impuestos.

Pero hay esperanzas, debido a la riqueza natural de Guatemala, los acuerdos de paz, el turismo y la transculturalidad que provoca una apertura de mentalidad. Lo principal es que gestionen su propio desarrollo.

El periodismo lo que debe hacer es mejorar la calidad de la información, procurar que no responda a los intereses de los poderosos, promover la comunicación entre los diversos sectores de la sociedad y mejorar la calidad de la comunicación educativa (en lugar de enseñar, provocar aprendizajes). De esta manera se recuperará la confianza de la población en sus periodistas.


Niños de Guatemala



No hay que olvidar la página web en la que pueden consultarse diversas opciones de cooperación en países de todo el mundo y compartir experiencias ya vividas:

http://www.hacesfalta.org/

lunes, 8 de octubre de 2007

Educación para la Ciudadanía

Me ha parecido apropiado inaugurar el blog, hablando de esta polémica nueva materia por lo relacionada que está con la asignatura.

Cito textualmente una parte muy explicativa del artículo de J. A. González Casanova, publicado en El País el 2-05-07 (
http://www.elpais.com/articulo/cataluna/Educacion/Ciudadania/elpepuespcat/20070502elpcat_8/Tes):

(...) el periodismo ha fallado por lo general en su misión educadora,
movido ante todo por lo conflictivo, morboso y frívolo, que es lo que produce
mayor venta entre un público superficial e ignaro. La nueva asignatura no puede
sustituir por ahora esa educación básica cuyos maestros han de ser los políticos
y los periodistas, pero pone las bases de un futuro comportamiento cívico,
democrático, patriótico de verdad, informado, responsable y participativo.


Es básico que para que un ciudadano pueda escoger libremente a sus representantes, lo haga con conocimiento de causa. No obstante creo que esa educación no debe recaer solamente en los políticos y en los medios como dice González Casanova, la familia y la escuela también tienen que colaborar, porque además actualmente los medios no son un buen ejemplo dado los intereses (políticos y empresariales) que los influyen.
Por este motivo se hace necesaria la creación de esta asignatura, para intentar que en un futuro los jóvenes tengan una actitud crítica para que puedan valorar y comprender en su plenitud los diversos sucesos que explican los medios y que la mayoría ven como algo lejano y que no les incumbe en absoluto.